27 Ago ¿Por qué te duele un diente al comer algo dulce y después deja de molestar?
Muerdes un trozo de chocolate, comes un postre o bebes algo azucarado y de repente notas una punzada en un diente. Unos segundos después desaparece y puedes seguir comiendo con normalidad. Como la molestia dura tan poco, es fácil restarle importancia. Sin embargo, cuando sucede repetidamente y siempre en la misma pieza, merece la pena averiguar por qué ese diente está reaccionando de forma diferente a los demás.
El dolor de diente al comer dulce puede aparecer cuando existe una caries, dentina expuesta, desgaste o algún problema alrededor de una restauración. La duración de la molestia también aporta información: una punzada breve no tiene el mismo significado que un dolor que permanece después de haber terminado de comer. Por eso, más que acostumbrarse a evitar los alimentos que lo provocan, conviene identificar qué está haciendo que ese diente se haya vuelto sensible.
¿Por qué el azúcar puede hacer que duela un diente?
Un diente sano está protegido externamente por el esmalte, una estructura muy resistente que aísla las zonas internas frente a muchos de los estímulos cotidianos. Debajo se encuentra la dentina, un tejido con pequeños túbulos microscópicos que permiten transmitir estímulos hacia el interior de la pieza.
Cuando la dentina queda expuesta o existe una lesión que ha atravesado parte del esmalte, determinados alimentos pueden provocar una respuesta dolorosa. Los dulces y las sustancias con una elevada concentración de azúcares pueden desencadenar esa sensibilidad en algunas piezas afectadas.
Esto explica por qué puedes comer exactamente el mismo alimento y notar una punzada únicamente en un diente.
Una caries es una de las primeras causas que conviene descartar
Las caries no empiezan necesariamente provocando dolor. Durante sus primeras fases pueden desarrollarse sin producir ninguna sensación y resultar difíciles de detectar, especialmente cuando aparecen entre dos dientes.
Conforme la lesión avanza hacia la dentina, el comportamiento puede cambiar. El paciente puede empezar a notar sensibilidad con alimentos dulces, bebidas frías o determinados estímulos, aunque el resto del día la pieza no moleste.
Por eso, que el dolor desaparezca rápidamente después de comer no significa que una posible caries también haya desaparecido.
Puede existir una caries aunque no veas ningún agujero
Mirarte frente al espejo y no encontrar nada extraño no permite descartar una lesión. Algunas caries aparecen en superficies que simplemente no podemos observar correctamente en casa, como las zonas de contacto entre dos piezas.
También puede existir una afectación debajo de determinados surcos de las muelas o alrededor de restauraciones.
Por eso, cuando una única pieza reacciona repetidamente al dulce, una exploración puede resultar mucho más útil que intentar localizar una mancha oscura frente al espejo.
La dentina expuesta también puede provocar esa punzada
No toda sensibilidad al dulce está provocada por caries. Si existe retracción de la encía, desgaste del esmalte o una pequeña pérdida de estructura, la dentina puede quedar más expuesta.
En estos casos el diente también puede reaccionar al frío, al aire o incluso al contacto del cepillo.
La molestia suele ser rápida y localizada, aunque cada paciente puede experimentar los estímulos de una forma diferente. La exploración permite comprobar si existe una superficie expuesta que explique la sensibilidad.
Un empaste antiguo puede empezar a dar síntomas
Una restauración puede funcionar correctamente durante años y posteriormente sufrir desgaste, pequeñas fracturas o cambios en sus márgenes. También puede desarrollarse una nueva caries alrededor del empaste.
Cuando esto ocurre, el paciente puede empezar a notar sensibilidad en una pieza que llevaba mucho tiempo completamente estable.
A veces el empaste sigue aparentemente en su sitio y no existe ningún cambio visible. El primer aviso puede ser precisamente esa pequeña punzada al comer algo dulce o beber frío.
¿Y si el diente fue empastado hace poco?
Después de determinados tratamientos restauradores puede existir sensibilidad temporal. La profundidad de la lesión previa y la proximidad a la pulpa pueden influir en la respuesta del diente durante los primeros días.
Lo importante es observar la evolución. Una sensibilidad que disminuye progresivamente plantea una situación diferente a una molestia que cada día resulta más intensa, dura más tiempo o empieza a aparecer de manera espontánea.
Si después de un empaste el diente continúa dando síntomas o estos empeoran, conviene comprobar cómo está evolucionando.
El tiempo que tarda en desaparecer el dolor es importante
Esta es una de las características que merece la pena observar. Si aparece una punzada con el dulce y desaparece prácticamente al retirar el alimento, el patrón es diferente al de un dolor que continúa durante varios minutos.
Cuando la molestia permanece después del estímulo, aparece espontáneamente o empieza a despertarte durante la noche, puede existir una afectación más profunda de la pulpa.
No significa que podamos diagnosticar el problema midiendo los segundos en casa, pero sí es información muy útil para explicar durante la consulta.
¿Qué ocurre si también duele con el frío?
La combinación de sensibilidad al dulce y al frío puede aparecer en diferentes situaciones, desde dentina expuesta hasta caries.
También importa si afecta a una sola pieza o a muchas. Una sensibilidad generalizada cerca de las encías puede tener un origen diferente a una punzada nueva y perfectamente localizada en una única muela.
Cuando siempre responde exactamente el mismo diente, conviene estudiar qué tiene de diferente respecto a los demás.
¿Y si empieza a doler sin estar comiendo?
Ese cambio merece más atención. Si inicialmente el diente solo reaccionaba a determinados alimentos y posteriormente comienza a doler espontáneamente, el problema puede haber evolucionado.
También conviene prestar atención cuando aparecen molestias nocturnas, dolor al morder o una sensibilidad que permanece durante bastante tiempo.
Esperar a que el dolor sea intenso no aporta ninguna ventaja. Cuanto antes se identifique la causa, más posibilidades suele haber de actuar de manera conservadora.
¿Puede una fisura producir sensibilidad?
Sí. Una pequeña fisura puede generar síntomas variables, entre ellos sensibilidad al frío o dolor al morder determinados alimentos.
No siempre resulta visible y, en ocasiones, el paciente tiene dificultades para localizar exactamente qué está provocando la molestia.
Si además de la sensibilidad al dulce aparece una punzada al masticar algo duro o al liberar la presión de la mordida, conviene valorar también la integridad estructural de la pieza.
Evitar el azúcar no soluciona necesariamente el problema
Reducir la frecuencia de consumo de alimentos azucarados es positivo para prevenir caries, pero existe una diferencia entre prevención y tratamiento.
Si un diente ya presenta una lesión o tiene dentina expuesta, dejar de comer dulces puede hacer que notes menos el síntoma, pero no necesariamente corregirá la causa.
Es parecido a dejar de beber agua fría porque un diente es sensible: consigues evitar la molestia, pero no sabes por qué ha aparecido.
¿Por qué la frecuencia del azúcar importa para las caries?
Las bacterias de la placa pueden utilizar determinados carbohidratos y producir ácidos que modifican temporalmente el entorno de la boca. Después, la saliva ayuda a recuperar progresivamente el equilibrio.
Cuando consumimos alimentos o bebidas azucaradas de forma muy frecuente a lo largo del día, estos episodios se repiten continuamente y el esmalte dispone de menos tiempo para recuperar minerales.
Por eso, desde el punto de vista preventivo, no solo importa cuánto azúcar consumimos, sino también con qué frecuencia lo hacemos.
Las bebidas azucaradas también cuentan
No hace falta estar comiendo caramelos para aumentar las exposiciones. Refrescos, bebidas energéticas, determinados cafés preparados y otras bebidas pueden contener cantidades importantes de azúcar.
Además, algunas presentan también un componente ácido, lo que añade otro factor relevante para el esmalte.
Beberlas poco a poco durante varias horas mantiene los dientes expuestos repetidamente. Por eso el patrón de consumo puede ser tan importante como la cantidad total.
¿Una pasta para dientes sensibles puede ayudar?
Puede ser útil cuando el origen está relacionado con dentina expuesta y la indicación es adecuada. Sin embargo, no debería utilizarse como una forma de ocultar indefinidamente un síntoma nuevo en una única pieza.
Si existe una caries, una fisura o un problema alrededor de un empaste, reducir temporalmente la sensibilidad no solucionará la alteración.
Cuando un solo diente empieza a responder al dulce sin haberlo hecho anteriormente, merece la pena conocer la causa antes de asumir que simplemente “es sensible”.
¿Siempre hay que hacer un empaste?
No. El tratamiento depende de lo que se encuentre. Una lesión de caries muy inicial puede necesitar un enfoque diferente al de una cavidad que ya ha provocado pérdida de estructura. Si la sensibilidad procede de dentina expuesta, el tratamiento tampoco será el mismo.
Cuando existe una restauración deteriorada habrá que valorar si necesita reparación o sustitución. Y si la pulpa está afectada de forma irreversible, puede ser necesario plantear una endodoncia.
El síntoma es el punto de partida, no el diagnóstico.
¿Cuándo conviene pedir una revisión?
Si ocurre una única vez y no vuelve a repetirse, puede tratarse de una situación puntual. Pero si cada vez que comes algo dulce aparece una punzada en exactamente el mismo diente, conviene revisarlo.
También merece atención si la sensibilidad empieza a aparecer con frío o calor, si el dolor permanece después de terminar de comer, si molesta al morder o si comienza a aparecer espontáneamente.
Cuanto más cambia el patrón de dolor, más importante resulta determinar qué está ocurriendo.
Si solo un diente protesta con el dulce, hay que averiguar qué lo hace diferente
Puedes dejar de comer chocolate durante unas semanas y conseguir que la molestia desaparezca de tu rutina. Pero si existe una caries, una superficie de dentina expuesta o una restauración deteriorada, la causa continuará ahí.
En Viena Dental, en Alcobendas, valoramos este tipo de sensibilidad estudiando la estructura del diente, las restauraciones existentes y la respuesta de la pieza a diferentes estímulos para determinar su origen antes de decidir si necesita tratamiento.
Porque que un diente deje de doler unos segundos después de comer algo dulce no significa necesariamente que no exista ningún problema. Si la misma pieza responde una y otra vez, esa pequeña punzada puede ser precisamente la señal que permita detectarlo a tiempo.
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